Waleska Albino

Nací en Ponce, Puerto Rico, un 5 de diciembre, en una familia trabajadora que, de maneras distintas, ayudó a formar mucho de quien soy.

De mi mamá aprendí lecciones que todavía me acompañan y que hoy forman parte del corazón de BINOLA. De mi papá aprendí el valor del trabajo, la importancia de proteger a los nuestros y la responsabilidad de proveer y sostener a la familia. Y mi hermano, cuatro años menor que yo, ha sido siempre uno de los grandes pilares de mi vida.

Estudié Química pensando inicialmente en continuar hacia la escuela de Medicina. La vida cambió esos planes y terminé encontrando mi camino en la industria farmacéutica, donde he desarrollado una carrera de más de 25 años.

Hoy me desempeño como líder global en el área de cumplimiento regulatorio (Regulatory Compliance), trabajando con equipos y operaciones alrededor del mundo. Mi formación me permite entender la ciencia, pero mi profesión me ha enseñado a ir mucho más allá de ella: a preguntar, investigar, cuestionar lo que parece evidente, buscar lo que no está a simple vista y reunir la información necesaria antes de llegar a una conclusión.

Es una manera de trabajar que, con los años, se convirtió también en una manera de mirar el mundo: no quedarme solamente con lo que veo, sino querer entender qué hay detrás.

Esa mirada es parte de lo que llevo conmigo a BINOLA.

Me encanta viajar. Por trabajo o por placer, siempre parece haber un próximo destino, unas vacaciones o una escapada de fin de semana en mis planes. Disfruto descubrir lugares, conocer otras culturas, visitar hoteles, probar restaurantes y vivir experiencias nuevas. Viajar ha ampliado mi manera de mirar el mundo y alimentado una curiosidad que siempre ha estado conmigo.

Pero también soy profundamente casera.

Mi hogar es mi centro. Mi esposo es mi puerto seguro, el lugar al que siempre quiero regresar. Mi hijo es la luz de mis días. Llegó a mi vida de la manera menos esperada y transformó mi forma de entender el amor, la responsabilidad y el propósito. Es mi motor, quien me impulsa a seguir adelante, a no rendirme y a intentar ser mejor cada día.

Disfruto estar en casa, recibir a las personas que quiero, reunirme con amigos, compartir una buena comida y conversar alrededor de una mesa. Quizás por eso puedo disfrutar enormemente conocer el mundo y, al mismo tiempo, saber exactamente dónde está mi lugar.

Y en medio de todo eso, siempre estuvo la escritura.

Desde hace muchos años he querido escribir y construir algo propio, algo grande. Pero entre una carrera exigente, los viajes, la familia y las responsabilidades de la vida, siempre parecía existir una razón para dejarlo para después.

Aun así, había una voz que seguía diciéndome lo mismo:

Escribe.

Durante mucho tiempo la escuché y seguí adelante.

Hasta que decidí escucharla de verdad.

Mi mamá murió un 17 de mayo, y desde entonces hay un antes y un después en mi vida.

La extraño cada día.

Perderla cambió mi manera de mirar el tiempo. Me hizo pensar profundamente en lo que hacemos con él y, sobre todo, en aquello que dejamos cuando ya no estamos. También hizo que aquella voz que durante tantos años me había dicho que escribiera fuera mucho más difícil de ignorar.

De ese dolor nació una decisión: quería construir algo que tuviera significado. Algo que fuera más allá de mí. Algo que pudiera permanecer.

BINOLA nace, en gran parte, de esa decisión.

No porque finalmente haya encontrado tiempo de sobra. No lo tengo. BINOLA está tomando forma mientras continúo con una carrera profesional exigente, los viajes, mi familia, mi hogar y las responsabilidades de una vida que sigue sucediendo.

Simplemente decidí dejar de esperar el momento perfecto.

Esto es BINOLA

BINOLA reúne muchas de las cosas que siempre han formado parte de mi mundo: el conocimiento y la curiosidad, los viajes y la cultura, las historias, los lugares, una buena mesa y ese deseo constante de mirar un poco más allá y entender qué hay detrás.

Estoy construyendo una editorial reconocida por la calidad de lo que publica y por la confianza de quienes la leen. Un espacio donde el conocimiento tenga profundidad y credibilidad, pero donde también podamos descubrir, disfrutar, conversar y contar buenas historias.

Porque BINOLA no quiere mirar el mundo desde una sola perspectiva. Aquí habrá espacio para la ciencia y el conocimiento, pero también para los viajes, la cultura, las tendencias, la familia y esas historias cotidianas que forman parte de la vida.

Quiero que BINOLA tenga la libertad de hablar de la vida como realmente la vivimos: amplia, cambiante, curiosa y sin caber perfectamente dentro de una sola categoría.

Porque cuando pienso en BINOLA, sé que no estoy empezando desde cero.

Estoy continuando algo que comenzó mucho antes que yo.

BINOLA es por ella, por mí y por todos ustedes que están aquí, leyendo, aprendiendo y creciendo conmigo.

Porque quizás el verdadero legado no sea solamente aquello que dejamos, sino aquello que logramos sembrar en los demás.

BINOLA es mi manera de hacerlo.

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